Recientes

Todos somos responsables Patricio Amigo

Todos somos responsables

 

 

Estaba pensando que la responsabilidad de lo que está ocurriendo en Chile es de todos nosotros, porque Chile es nuestro, y su presente y futuro lo construimos nosotros. 

 

Lo que está pasando ahora es, por una parte, el resultado de la credulidad y apoyo de ilusos que le creen los embustes a los populistas. Por otra parte, también son culpables los apáticos conformistas y oscilantes que no asumen la defensa del orden y la seguridad de nuestra democracia:muchos por cómodos y egoístas y no pocos que se sienten seducidos por las mentirosas promesas del populismo. 

Los populistas tienen líderes creadores de consignas y funcionan como marionetas del comunismo. El marxismo leninista se derrumbó junto o un poco antes que el Muro de Berlín, pero los comunistas chilenos, que siguen activos y empoderados por su tenacidad y disciplina, han logrado imponer sus contumacias de igualdad económica, eliminación del lucro y estatismo sin límites. 

 

Por último, en un tercer nivel de culpabilidad, como grandes responsables de la crisis que estamos viviendo, aparecen los cerebros de la élite social, económica y cultural chilena: líderes del empresariado, profesionales y artistas que han generado las ideas y los recursos del Chile de hoy y que por desidia y egocentrismo han permitido el avance del populismo. Muchos creadores de riqueza han subestimado la acción destructiva de los promotores del estatismo y hasta les han financiado sus acciones.

 

El concepto de igualdad económica e intelectual, idealismo absurdo que nunca existió y no puede existir, es la más importante de las banderas con que el populismo seduce a la gente. La igualdad involucra solidaridad, supone beneficios para todos. Es irreal e imposible de existir entre humanos, pero está forrada de un sentimiento emocional positivo y seductor.

 

 

La mentira de la igualdad intelectual y económica está expresada y latente en el desarrollo de la humanidad. El progreso de nuestros antepasados se logró gracias a que unos creaban y otros producían. Unos dirigían otros ejecutaban. Siempre existió la desigualdad en el desarrollo humano. Nunca pudo existir esa absurda igualdad que los demagogos enarbolan mañosamente 

 

El marxismo-leninismo plantea un intento de igualdad en su principio fundamental: “de cada uno según su capacidad y a cada uno según su necesidad”. Principio que se proyectó como una vil explotación de las capacidades individuales en beneficio del Estado y una subvención estatal mínima del Estado para todos. Sistema que no funcionó en la URSS, incubadora del disparatado sistema ni en ninguna parte del mundo.

(Continuará)

Compartir