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¿Y la visión de futuro? Despierta Chile

¿Y la visión de futuro?

¿Y la visión de futuro?

 

El Canciller Heraldo Muñóz, al anunciar que el próximo 7 de julio tendrá en lugar en Cuzco, una reunión binacional con Perú, la que incluirá a los propios ministros de Relaciones Exteriores de ambos países, más los titulares de Defensa, Interior, Obras Públicas y Energía, afirmó que este encuentro "refleja el buen pie y la visión de futuro con que estamos trabajando en Chile y Perú, profundizando la interdependencia y nuestras coincidencias en la Alianza del Pacífico y otros organismos internacionales"

 

Esto, a tres años del fallo de la Corte Internacional de Justicia CIJ, que entregó al vecino del norte, más de 22.000 km2 de nuestro mar territorial y otros 28.000 km2 de área oceánica o "mar presencial. Perú quedaba comprometido a ratificar la Convención del Mar (Convemar) y a dictar una ley especial para garantizar el libre tránsito marítimo. Hasta la fecha, esta última normativa -obligatoria-, no se ha materializado. Por lo demás, en varias de las normativas promulgadas al efecto, de ese país, merecieron la expresa reserva por parte de Chile. 

 

En idéntica situación permanece el enojoso asunto del llamado triángulo terrestre y el rango de distrito que allá le asignaron a La Yarada - Los Palos, decisión que incidirá directamente en una nueva y ulterior reclamación territorial peruana. No se trata de gestos amistosos, precisamente. Sin embargo e incomprensiblemente, nuestra Cancillería habla de "una visión de futuro"

 

Esto es producto de los históricos errores de juicio cometidos por el gobierno de Bachelet, en nombre de una nueva política de defensa cuya delirancia surge del extremo ideologismo y de conceptos tales como la llamada "patria grande" latinoamericana; una nueva versión del decimonónico americanismo, que tan grave costo demandó a Chile en el pasado.  

 

Tal concepción arranca de la tesis bolivarianas. Las que se tradujeron en la injustificable oferta, resumida en los 13 puntos de la "agenda sin exclusiones" definida por Bachelet para nuestra relación con Bolivia y que complicó todo. Evo Morales, con enorme audacia, ha explotado la situación, complicándonos. Así crea artificialmente situaciones infiltrando militares y empleados civiles del Estado boliviano, modelando un incidente internacional para, posteriormente, escalarlo y conducirnos a una conyuntura grave, gravísima, como es el estacionar, sin la previa comunicación oficial de rigor, tropas de élite en la frontera. 

 

Se trata de dos escenarios, en los que Chile, de una u otra forma, pierde. El conflicto con Perú, está por ahora "congelado" y no se esperaría que la administración de Pedro Pablo Kuczynski, decida activarlo. Sin embargo bajo el gobierno de Alan García, se aguardaba lo mismo, pero nos demandaron ante el CIJ con el nefasto resultado conocido. Ahora, el pronunciamiento de La Haya podría dejarnos en un pie incómodo, afectando indefectiblemente, nuestros intereses. ¿Por qué no retirarnos del Pacto de Bogotá? 

 

Hasta ahora, el único candidato presidencial, que ha entregado un pronunciamiento claro en ese sentido, es José Antonio Kast. En cambio, la pre-candidata del Frente Amplio, Beatríz Sánchez, evita una definición sobre la aspiración boliviana de lograr una salida soberana al mar. Elude reconocer lo que es en realidad su posición, y que no es otra que apoyar tal pretensión y entregar territorio, ya que, según argumentó "cualquier cosa que diga ahora un pre-candidato se puede tomar políticamente (...) se va a usar políticamente". Es la posición de la ultra izquierda y del Partido Comunista en la materia: la antipatria en toda su expresión. Toda una visión (de no futuro), que podría prosperar si no contamos con una autoridad política real y una estrategia que defienda el supremo interés de Chile.

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